La explosión de Toni Elías se produjo en 2001, en su segunda temporada en 125cc. Corriendo en el equipo Telefónica Movistar bajo las órdenes de Alberto Puig logró dos victorias y luchó por el mundial hasta las últimas carreras. Un error en Motegi y la inferioridad de su montura le impidieron lograrlo, pero esa fue una de sus mejores temporadas.

Bajo la tutela de Alberto pudimos ver al mejor Elías. La estrategia de carrera estaba bien atada antes de salir lo cual permitía a Toni correr con tranquilidad, al saber en todo momento lo que debía hacer. Sus inicios acostumbraban a ser buenos y tiraba en cabeza para impedir que el grupo fuese muy numeroso. Una vez superadas las primeras vueltas se volvía mas conservador, esperando el final de carrera y estudiando a sus rivales. Y cuando llegaban las últimas vueltas progresaba en el grupo para estar bien colocado de cara al final. Con este esquema se encontraba muy cómodo y pudo demostrar que era un piloto muy peligroso en el sprint final.

También la conducción venía marcada por las indicaciones de Puig. El paso por curva y la salida de los virajes eran prioritarios. Algo lógico e indispensable por la poca potencia de las 125. Para ello sacrificaba ligeramente la frenada, para poder hacer la entrada en curva con suavidad y dejando correr la moto. Pero como Toni ya era un gran frenador, anticipar las frenadas no significaba hacerlo pronto.

En cuanto a la puesta a punto se seguían las indicaciones del piloto. Pero como éstos destacaban por su inexperiencia, los mecánicos tenían cierta libertad a la hora de interpretar las apreciaciones del piloto y variar los reglajes. Así se limitaban las peticiones erróneas que pudiera hacer el piloto en momentos de nerviosismo. También el trabajo durante las tandas de entrenamientos estaban bien planificadas. El objetivo era rodar en solitario para tomar referencias y coger ritmo de carrera. Las paradas en box también estaban calculadas de cara a aprovechar al máximo el entrenamiento.
Con este método Toni hizo una temporada fabulosa y además se mostró muy constante en su rendimiento. Tan solo cuando su compañero de equipo Dani Pedrosa comenzó a ser más competitivo Elías bajó su nivel por la inquietud que le generaba ver a un piloto con el mismo material haciéndolo tan bien como él.

Entonces llegó el momento en el que decidir su futuro y Toni, quizás mal aconsejado por su padre, tomó decisiones poco afortunadas. Las opciones para continuar con Alberto eran seguir en 125 con el apoyo de Honda o pasar a 250 y llevar el desarrollo de la nueva Honda RSW ya que la NSR no iba a recibir nuevas piezas. Ya sin el respaldo de su mentor, Derbi le quería para su 125 y Aspar le ofrecía una Aprilia oficial en el cuarto de litro. Elías decidió dar el salto a 250 porque no quería adquirir vicios en su pilotaje. Además durante las negociaciones tuvo algunas desavenencias con Puig que le alejaron de él. En lugar de continuar en el octavo de litro y luchar por el título prefirió evitar la disputa con Dani, apuesta personal de Alberto, y fichar con el quipo de Aspar. Con este cambio dejó tirada a Honda que le tenía en cuenta como piloto de futuro e iba a apostar por él.

Con su paso a dos y medio Toni tuvo que acostumbrarse a las difíciles RSW de Aprilia. Aunque Aspar le aconsejó, estas indicaciones no fueron tan efectivas como las de Puig y Elías no se mostró tan receptivo como en su etapa anterior. La temporada fue muy irregular. Logró una magnífica victoria en Motegi, con dedicatoria incluida (Reprochó a Alberto no buscar lo mejor para su futuro) y algunos podium más. La competencia con Fonsi no le sentó bien, pues el madrileño le superó casi siempre gracias a su mayor experiencia. Pero con el apoyo de Aprilia, suministrándole diversos chasis, ganó en confianza y comprendió como debía conducir una 250. Sin embargo, la mejora fue más lenta de lo posible y continuó arrastrando vivios de su etapa en el octavo de litro. Si hubiera subido a dos y medio con una Honda del equipo de Puig, contaría con apoyo directo de Honda y el desarrollo habría sido a su gusto. Además, al estar en un equipo volcado en él y con un material similar al que utilizaba en la categoría menor su adaptación habría sido menos traumática. La pretemporada sería más productiva, al estar todos los entrenamientos perfectamente planificados. En Aprilia contó con mejor material, pero Nieto luchó por el mundial y eso le restó protagonismo. Con Honda sería el primer piloto de cara a 2003, con una moto a su gusto y posibilidades de pasar a MotoGP con una RCV. Además
Telefónica hubiese costeado esta operación.

Su segunda temporada en el cuarto de litro (2003) supuso una nueva derrota frente a su enemigo el debutante Manuel Poggiali. Y también fue un calvario en cuanto a temas técnicos. Fonsi y él partían como favoritos pero flojearon al inicio por diversos motivos. Toni se lesionó en Sudáfrica pero ganó en Jerez y Le Mans. Sin embargo tuvo muchas desavenencias con su técnico hasta el punto de romper su colaboración. Un nuevo jefe de mecánicos tampoco fue la solución y en Sachsenring comenzó a recibir la ayuda del técnico de Nieto. Este era Sandi, el gurú de Aprilia en cuanto a la parte ciclo. A partir de ahí vimos el verdadero potencial de Elías. El error de Brasil y la lluvia de Phillip Island le impidieron llevarse el mundial. Pero sumó más victorias que nadie y gracias a él se volvió a rodar tan rápido en 250 como cuando Kato dominaba. Con Sandi a su lado encontró la puesta a punto que buscaba y pudo centrarse en pilotar en lugar de enzarzarse en discusiones con su técnico, que solo le perjudicaban. Cuando los objetivos estaban claros y el entorno acompañaba rendía a un gran nivel, pero Elías se muestra muy hermético con su equipo si no se dan estas condiciones. Y esto solo debilita a las dos partes.

Su contrato con Aspar finalizaba y Toni debía decidir. Por fin había encontrado lo que necesitaba para ganar junto a Aprilia. Jorge le quería en su equipo con Sandi de jefe técnico, pero Fortuna le ofrecía una Honda oficial y una oferta económica muy tentadora. Nuevamente se equivocó y decidió apostar por el dinero y una mínima posibilidad de pasar a MotoGP con Honda, en lugar de quedarse con lo bueno conocido. Por si fuera poco el otro equipo oficial Honda contaba con Alberto Puig y el ya campeón Dani Pedrosa. Toni justificó su vuelta a la marca japonesa diciendo que buscaba recuperar un rendimiento constante. Pero la constancia conseguida durante su anterior etapa en Honda se debió al equipo y no a las características de la moto. Además debería acostumbrarse al pilotaje de su nueva moto, radicalmente distinta a la Aprilia.

Su temporada en el Fortuna Honda Team no fue buena. La regularidad que buscaba no llegó en ningún momento y se vio superado por De Puniet, Porto (que le sustituía en el equipo de Jorge) y por Pedrosa. La derrota ante Dani fue la que más le escoció, porque encarnaba todo lo que él habría tenido en caso de permanecer bajo la tutela de Alberto. Además el hecho de que un recién llegado le superara en multitud de ocasiones y contará con mayor respaldo de Honda minó su moral. Tan sólo consiguió una victoria en Portugal y tuvo bastantes problemas con su montura. Honda presentó al poco de empezar el año una evolución del chasis. Toni decidió introducir esta novedad confiando en que a la larga sería más efectiva. Pero el tiempo pasaba, los resultados no llegaban y Elías decidió volver al chasis antiguo, que Dani utilizó en todo momento. Con él consiguió ganar en Estoril y logró encadenar un buen final de temporada. Pero nuevamente un error de cálculo le suponía desperdiciar parte del año haciendo pruebas.


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